EL VALENCIANO MICHOACAN

"Nuestro pueblo, su region, su gente, sus hijos ausentes..."

LEYENDAS DE MICHOACAN 

AQUI PRESENTAMOS UNA RECOPILACION DE LEYENDAS DE NUESTRO ESTADO Y NUESTROS PUEBLOS. ALGUNAS DE ELLAS SON HISTORICAS, OTRAS MITICAS Y OTRAS DE TERROR, PERO TODAS HAN CONTRIBUIDO PARA ENRIQUECER LA CULTURA DE NUESTRA BELLA TIERRA:  MICHOACAN, EL ALMA DE MEXICO.

SABES DE ALGUNA  LEYENDA DE MICHOACAN Y QUISIERAS VERLA PUBLICADA AQUI? ENVIALA A ESTE CORREO: elvalencianomich@gmail.com


EL PRINCIPIO DEL MUNDO

 

Cuando en la tierra sólo habitaban los animales y la hierba y los árboles crecían libres, Tucup Achá -regente del universo- creó del barro a la primera mujer y al primer hombre...pero al bañarse en el río se deshicieron. Entoces tomó cenizas y con ella los formó; así también se desbaratron con el agua. Fue cuando los fabricó en metal. Ocurrió que al entrar al río se multiplicaron y fundaron los pueblos de la tierra. Después vino un diluvio.
Solamente un hombre, Tezpi, y su familia lograron salvarse. Aquel construyó u;na canoa donde embarcó m&uchos animales para conservar las especies y la llenó de provisiones. Navegó por largo tiempo derca de las nubes.
Cuando bajaron las aguas, Tezpi envió un
zopilote (curitze), pero el pájaro no regresó. Después soltó un colibrí (tzintzuni) que volvió pronto con sus plumas llenas de los reflejos de la naturaleza, anunciando que ya se podía habitar en la tierra pues llevaba en su pico un pétalo de los campos poblados de flores.
Tezpi supo que el colibrí era el mensajero del sol padre de los hombres; desembarcó y con su familia pobló el mundo.

 


MARIA KACHACHA  (PARACHO)

Era una muchacha huerfanita, y nadie la quería. Vivía en Paracho Viejo y,como no había agua, la tenía que traer de Aranza. María andaba muy cochinay nunca se peinaba. A ella la mandaban por agua, pues la veían comoa una sirvienta. El agua la traían en cántaros, y María tenía que hacer dosviajes, uno en la mañana y otro en la tarde. A María siempre la andaban regañando, ya fuera porque llegaba pronto o porque se tardaba. Esto era porque a las huérfanas no se las ve bien. Una de las veces que iba María por agua salió un pajarito y le roció la mano con agua, pero María no hizo caso y siguió su camino a Aranza. Así le sucedió otra vez, y a la tercera vez María se asomó a ver de dónde salía el pajarito que le rociaba agua y vio que había un ojo de agua del cual esta nacía. Entonces María ya no iba hasta Aranza, sino que sacaba el agua de esa parte. Y desde esa vez ya daba tres vueltas, en vez de dos. La gente del pueblo empezó a notar que acarreaba agua más veces y que no se tardaba como antes. La espiaron y descubrieron de dónde sacaba el agua. Fueron y le dijeron al sacerdote lo que pasaba, y él dijo que arreglaran bien a María, que la peinaran y la bañaran y la llevaran al ojo de agua yla arrojaran allí y la dejaran para que se muriera. Y así lo hicieron, y desde  entonces no faltó el agua, y allí trasladaron a Paracho. Existe la creencia de que si se arroja un alma al lugar de donde nace el agua, nunca faltará.


LEYENDAS SOBRE LA MARIPOSA MONARCA

Alrededor de la Mariposa Monarca existen varias leyendas indígenas, una de ellas dice que son las almas de los niños que han muerto y regresan, curiosamente las mariposas comienzan a llegar a sus santuarios el 2 de Noviembre, fecha en que se conmemora el Día de Muertos. Otra leyenda cuenta sobre unos indígenas que emigraban desde las Montañas Rocallosas de los Estados Unidos hasta el centro de la República Mexicana. Debido al intenso frío, los niños y ancianos no pudieron continuar el viaje por lo que fueron abandonados, para resistir el frío se cubrieron con la resina de los árboles y de polen. Entonces apareció su dios, y compadeciéndose de ellos los convirtió en mariposas para facilitarles la localización de sus familiares fue así como llegaron a Michoacan, encontrando en los pinos de sus bosques, la representación de sus padres, que los esperaban con los brazos abiertos. La mariposa representa los poderes de transformaciòn e inmortalidad y la belleza que surge de la muerte y la corrupciòn aparentes. El nombre náhualt para designar a la mariposa era "papálotl". La mariposa era una representación del fuego y por ello entra en el símbolo que fue hecho por los antiguos mexicanos para representar la guerra. La movilidad de la mariposa los hizo tomarla por símbolo del movimiento del Sol Nahui Ollin y por eso también era símbolo de los dioses del camino, Tlacon tontli y Zacatontli.


LA MUJER QUE REGRESABA DEL MÁS ALLÁ A PEINAR A SUS HIJAS (TARIMBARO)

Cuentan que había un matrimonio que tenía 3 pequeñas hijas de 5, 4 y 1 año de edad, el jefe de la familia tenía que ir a Morelia a trabajar, a veces de noche y a veces de día, la señora por su parte no era muy cumplida con sus deberes y solo esperaba a que llegara el esposo para ver que les traía de comer y a sus pequeñas no las atendía. la señora murió dejando con su padre a las 3 niñas, a las cuales no les dijeron que su mamá había muerto.

Una tarde que el señor llegó de trabajar encontró a las niñas muy bonitas, bañadas, arregladas, peinaditas y la casa ordenada y barrida y preguntó que quién había hecho todo eso, y sonrientes contestaron: "mi mamá vino y nos arregló y cuando tú llegaste se fue". para él eso era imposible.

En los días siguientes volvió a ocurrir lo mismo, por lo que pidió a las niñas que su mamá dejara una señal de que había estado ahí. La respuesta de las niñas, días después fue que su mamá les dijo que había ido a un lugar muy bonito y que un señor ancianito que resplandecía luz le había ordenado que viniera a cumplir con sus obligaciones de madre y luego podía descansar, pero que el papá tenía que mandar oficiar una misa y la perdonara de corazón, solo cuando el marido hizo esto, dejó de venir a peinar a sus hijas.


LA CANADA QUE LLORA (LOS REYES)

La Hacienda La Mancuerna, propiedad de la familia Barragán, era de las más prósperas de la tierra caliente. La caña de azúcar que de allí salía bastaba para abastecer a la región de Uruapan y exportar a Morelia, ciudades donde la tradición dulcera se hallaba en auge. Cuatro generaciones se contaban ya entre los hacendados y entre sus peones, no mejor ni peor tratados que los de cualquiera de la época (lo cual quiere decir que vivían bastante mal). No eran los Barragán gente que se hiciera de enemigos, tampoco eran de los que se daban a querer por el pueblo. Eran gente trabajadora y pacífica.
Hasta que nacieron las hijas de Antonia. Antonia era nieta del primer Barragán que llegó a Los Reyes, Michoacán. Como sus padres no habían podido tener más que una hija, pues fue ella, Antonia, la que heredó la riqueza de los Barragán y la obligación de administrarla. Cuentan que era una mujer a la que no le gustaba que nadie le diera órdenes. Por eso no se casó jamás, pero tuvo muchos amantes. La gente del pueblo no la quería, pero como era la patrona, la respetaba a regañadientes. Antonia no ocultaba sus novios. Los usaba cuando quería y cuando ya no los quería, los cambiaba.
De un novio que Antonia tenía entre los peones le nació Esmeralda, la hija mayor, cuyos ojos negros estaban hechos sólo para causar hechizos y estro-picios.
De un novio distinto le nació Rubí, cuya sonrisa haría que más de alguno perdiera la calma, la confianza y luego la paciencia.
De otro novio, dicen que uno francés o alemán, le nació Perla, la más bella de las tres hijas de Antonia.
Las niñas no se parecían en nada entre sí, salvo porque eran insensatamente atractivas. La única otra cosa que tuvieron en común fue el trágico destino al que parecían estar obligadas desde el momento de nacer.
De pequeñas, Esmeralda, Rubí y Perla crecieron dentro de la hacienda de su madre sin hacer jamás ningún viaje salvo para ir al pueblo de Los Reyes para escuchar la misa. Cuando ya la mayor era muchachita, la madre dispuso que para que fueran hallando un novio era bueno llevarlas a las ferias y las fiestas de otros pueblos. Las niñas conocieron Uruapan, Zamora y hasta Morelia, en un viaje largo que hicieron cuando la menor cumplió trece años. En cada fiesta las tres hijas de Antonia eran de las más solicitadas para permitir una danza. Jamás faltaba un joven enfebrecido que les pidiera que guardaran un pañuelo como prenda de amor.
Cuando Perla llegó a los quince Esmeralda ya tenía dieciocho y estaba más que lista para ser casada, Antonia decidió hacer una fiesta en su casa de Los Reyes. A pesar de los pocos lugares que habían pisado, la fama de las niñas Barragán ya era conocida en toda la tierra caliente. A la fiesta en Los Reyes asistieron jóvenes venidos de Michoacán y Jalisco. Parecía ser una ocasión de lo más feliz, pero no fue así.
Durante la fiesta, Antonia recibió muchos ofrecimientos para casar a sus hijas. Eran más de tres los padres de algún muchacho enamorado que ya le había echado el ojo a alguna de sus hijas. La situación no era normal. Se hizo evidente que las tres niñas Barragán habían estado recibiendo pañuelos y muestras de amor de cuanto joven suspiraba por ellas, sin jamás matar ilusiones o elegir a alguno por sobre los otros.
La incómoda situación llegó a un punto máximo cuando las jovencitas fueron obligadas a decidir por los padres de los jóvenes enamorados y por la madre (Antonia) confundida. Ante la presión, las tres muchachas optaron por no elegir a nadie, sino pedir tiempo para esperar.
Pero los enamorados no esperan. Hubo uno que se quiso robar a Rubí y mientras otros lo impedían, no faltó el que le echó el guante a Esmeralda o a Perla. En una sola noche, sin que nadie supiera quién o por donde, en medio de una balacera descomunal donde hubo muchos hombres muertos y heridos, las tres hijas de doña Antonia Barragán desaparecieron.
La madre salió la misma noche a buscarlas, pero algo debió pasarle porque nadie la volvió a ver. Cuenta la leyenda que alguien le había avisado que sus hijas iban rumbo al sur, obligadas por un hombre y juntas. Persiguiendo la ilusión, doña Antonia buscó por meses. Como jamás encontró a ninguna, se regresó a su casa a llorarlas y justamente debajo de las tierras de los Barragán nacieron poco después tres chorros de agua. La gente decía que era el llanto de la madre por cada una de sus hijas.
El lugar hoy día se conoce como Los Chorros del Varal (la plantación de caña).


LEYENDA DE LA CANADA DE LAS VIRGENES (URUAPAN)

En uno de los recovecos de la sierra Madre Occidental, rompiendo las rocas a una altura considerable, un alegre chorro de agua irrumpía al vacío y caía generoso sobre un estanque cristalino de fondo verde y peces amarillos. Como las arrugas de la sierra eran muy apretadas por allí, no había quién disfrutara del agua fresca que salía de las montañas. A veces los pobladores de Uruapan o sus alrededores se acercaban en osadas excursiones, pero eran muy pocos los valientes porque sobre el lugar pesaba una obscura leyenda. Según algunos, las pruebas de que era cierta yacían a un lado del estanque, se trataba de tres rocas dispuestas dos de ellas formando una cama y la tercera, de forma triangular y puntiaguda, tirada a un lado.

La gente contaba que en tiempos prehispánicos allí se reunían los mexicas de los alrededores a realizar los sacrificios que la ley de los tarascos les impedía hacer en Michoacán. De boca en boca se decía que las vírgenes sacrificadas habían quedado atrapadas en las paredes y las cuevas de la cañada. Y más de alguna persona tenía un conocido cuyo primo o hermano se había ahogado allí.
"A los hombres que entran, las vírgenes les jalan los pies", decía la gente.
A principios de 1795 llegó a Uruapan Carlos de Labastida, un empleado del gobierno borbónico que estaba en Michoacán debido a los rumores de que allí se sembraba tabaco, lo que era ilegal según las leyes españolas. Labastida recorrió todas las zonas montañosas cuyo clima resultase propio para sembrar la planta prohibida, sin hallar nada que confirmase el rumor. Casi al finalizar la búsqueda, don Carlos se topó con la Cañada de las Vírgenes , cuyo fresco estanque lo convidó a tomar el baño de aquel mes.
Don Carlos entró a las aguas en compañía de uno de sus ayudantes, que era su hijo, de nombre Ignacio. A la vista del resto de la expedición compuesta por tres personas más, los Labastida tomaban su baño y de pronto se hundieron bajo el agua, yéndose cada vez más a lo profundo jalados por muchas manos.
En el fondo del estanque, las vírgenes llenaron de besos y caricias a los Labastida, manteniéndolos vivos con su irresistible aliento cavernoso y mágico. Eran una treintena de mujeres cuyas almas, solitarias y ardientes, estaban dispuestas a satisfacer los deseos de sus cuerpos mutilados, sin corazón. Pero las vírgenes no podían hacerlo con los vivos, así que propusieron a los Labastida un trato: la vida de los tres hombres que estaban en la superficie a cambio de las suyas. Los hombres debían llegar al fondo del estanque sin corazón que les latiera. Ellos debían sacárselo a cada uno con las tres piedras de la superficie.
Pocos días más tarde, pasó don Carlos por la ciudad de Uruapan y se fue para Valladolid sin despedirse debidamente de aquellos que le habían dado cobijo. El funcionario borbónico regresó a la ciudad de México, donde expidió su renuncia al gobierno aduciendo motivos de salud. Poco más tarde embarcó en Veracruz con rumbo a la Coruña y de vuelta en su natal Cuenca abandonó familia y riquezas y se metió a un monasterio, lo mismo que su hijo Ignacio.
Se cuenta que muchos años después, en la cañada de las vírgenes el agua seguía hermosa y la vegetación exuberante, pero algo había cambiado. Un campesino de la región cayó al estanque por accidente y pudo salir del agua ayudado por una cuerda, sin que nadie le jalara los pies. Creyéndolo un milagro, el hombre llevó al cura a que bendijera el agua y para que no quedaran más resabios de la leyenda, el cura mandó que las tres piedras fueran arrojadas al fondo del estanque.
Sin embargo, la gente no recuperó el lugar, lo volvió a abandonar cuando apareció allí el cuerpo de un español colgado de una rama. Era Ignacio Labastida, que según cuenta la leyenda, había viajado hasta el sitio para expiar sus culpas.



LEYENDA DE LA PRINCESA ATZIMBA (ZINAPECUARO)

Atzimba era una princesa purepecha muy bella que vivio en los tiempos de la conquista espanola. Ella estaba secretamente enamorada de un capitan español apellidado Villadiego. Tiempo despues ella cayo en una extraña enfermedad de la cual desperto con el beso del español del cual se habia enamorado y deciden casarse.  El padre de Atzimba llamado Aguanga era el Cazonci (Rey) de Michoacan y el no queria que su hija se casara con el español, pero ellos insistieron y al final Aguanga el padre de Atzimba accede pero les dice que su matrimonio tendra problemas y que se vayan lejos y ellos se fueron lejos, y llegaron a tierras desconocidas. Los indios pusieron a los dos en una cueva y cubrieron la entrada con rocas grandes. El capitán Villadiego y Atzimba no pudieron salir. Los indios volvieron con el rey Aguanga y le dijeron: "Atzimba y el capitán no volverán nunca".  Aguanga estaba muy triste, pero los indios tenían la costumbre de desterrar a los que no obedecían las leyes de la tribu. Años después, unos espanoles pasando por la cueva descubrieron la entrada. Vieron a dos esqueletos abrazados.

El enamorado de Atzimba era un capitán español apellidado Villadiego que fue enviado por Cortés como explorador porque las noticias sobre el reino de Michoacán le atraían para su causa conquistadora. "Fue elegido Villadiego, que hablaba el idioma de los mexicanos y dándole por compañía algunos naturales amigos y proveyéndole de objetos de los que acostumbraban regalar los españoles. Pero Villadiego se extravió en su viaje de exploración y jamás se conoció el destino del grupo. Este hecho dio origen al refrán "tomó las de Villadiego’".

En Zinapecuaro se construyó lo que es el balneario Atzimba en honor a la princesa purépecha porque ahí está el manantial a donde ella se iba a bañar. Y así, la leyenda de Atzimba va de boca en boca, cada uno puede contar algo diferente pero todos coinciden en que ella era bella, que él era un soldado español y que ambos murieron porque el orgullo purépecha, que no había sido vencido por los aztecas tampoco iba a ser tocado por los españoles ni siquiera en nombre del amor.


EL COYOTE DEL LAGO DE CAMECUARO

En tiempos en que el hombre no ponía todavía su pie sobre la tierra, cuando todo era un paraíso en donde los animales y plantas vivían felices en las tierras de las orillas de la meseta, había en el cerro de guizachtlan (guizachera) un hermoso coyote con su familia en ese entonces el coyote no tenia la piel con manchas como ahora ni estaban tan flacos y escuálidos, ellos tenían la piel color de oro, color del sol amarillo dorado, su piel era suave y fina como pluma de pollito, además coyote no era feroz, su mirada era apacible. En verdad era hermoso ese animal con los ojos relucientes como perlas paseando su majestad por entre las peñas y los güizaches del cerro, así como en los arroyos del lugar constituyéndose como el príncipe y señor de los animales.

Por las noches después de mirarse reflejado en el hermoso lago de Camecuaro limpio y reluciente , lleno de vida que parecía un regalo de los dioses, el coyote estaba a gusto con su grandeza y su aspecto, subía despacio a lo alto del cerro grande regodeándose de tanta vida y tanta belleza, con que los dioses habían socorrido aquel lugar y todo por que aquel coyote era un soñador que no solo admiraba el encanto de la naturaleza prodiga y virgen sino que también disfrutaba por las noches el gran placer de sentarse sobre sus patas traseras pasándose horas y horas viendo a sus cabrillas y a su admirada luna (nana-cutzi) y a todas las estrellas que había en el firmamento azul e infinito.

Pero una noche el coyote observo atónito un puntito en el cielo nocturno, un puntito que noche a noche crecía y conforme crecía tomaba la forma de una serpiente de fuego que a veces tomaba forma de mujer con una cabellera larga y encendida parecía que le gustaba que la miraran, pues era hermosa como ninguna otra estrella lo había sido hasta entonces, era tan bella que opacaba la belleza y el fulgor de nuestra amada nana-cutzi la luna, a las cabrillas hermosas y cintillantes, (las Pléyades) coquetas como siempre, se sintieron ofendidas y opacadas así como también el cazador del cielo que las perseguía eternamente y que ahora llamamos, el arado (Orión) todas las estrellas del firmamento se sintieron ofendidas y opacadas por la belleza de la recién llegada, la luna comenzó a palidecer y a reflejar unas manchas oscuras en su antes limpia y bella cara, todos los astros nocturnos manifestaron su molestia y sus celos por la nueva intrusa, pues acaparaba las miradas de todos los habitantes de la tierra y del cielo.

El gran cazador del cielo (Orión) le dijo al coyote: "Hermano tu que entiendes nuestro lenguaje quiero decirte que no te preocupes, ni te asombres por la intrusa que apareció en el cielo, así como la ves de hermosa y ostentosa, además de vanidosa, su gloria será pasajera, pronto desaparecerá de los cielos, así como tantos otros cometas que aparecen y desaparecen y traen calamidades, esta otra no tardara en irse por el otro lado de donde vino y la paz de los cielos volverá a ser nuevamente nuestra costumbre de todas las noches".

No obstante de las explicaciones del gran cazador del cielo nocturno coyote no quedó conforme, pues ya la tierra comenzaba también a dar señales de molestia por la nueva intrusa de los cielos nocturnos, las barrancas se hacían mas grandes y profundas , otras desaparecían de la noche a la mañana, los cerros crujían y las aguas se evaporaban de las lagunas y otras se retiraban de las playas, nacían nuevos volcanes y los que estaban dormidos despertaban y lanzaban fumarolas de humo, de azufre y de lava hirviente, los animales tenían extraños comportamientos, andaban como espantados como perdidos, muy lejos de sus entornos naturales, llegaban extraños animales de otras tierras y los de acá de la sierra estaban desapareciendo, pues subían a los cerros más altos dejando a su prole en el abandono.

Entonces coyote subió al Pico de Tancítaro, que es la cumbre mas alta de Michoacán y reto a la nueva estrella diciéndole: "¿Quién eres tu extraña que perturbas la paz y la armonía de estos nuestros cielos y también nuestros suelos, debes saber que has alterado la paz y el orden de los cielos y de la tierra y que cuentas con el desprecio de todos los cielos y sus habitantes y que has ofendido a nuestra madre nocturna, que es la luna y que era tan bella y ahora por tu culpa ella tiene unas manchas oscuras en su rostro, nosotros los animales no permitiremos que ofendas a nuestra madre y quiero que sepas que nunca te adoraremos como a ella nuestra querida y admirada nana-cutzi, así que acelera tu camino por estos nuestros cielos y desaparece ya de una ves por todas".

La bella estrella detuvo su marcha para mirar a quien le insultaba su belleza y osaba insultarla diciéndole así: "¿Quién eres tu insignificante cuadrúpedo morador de los valles cuevas y barrancas para hablarme así, escúchame bien testarudo y tarugo, cuadrúpedo, ni a los dioses del cielo les permito que me insulten como tú lo acabas de hacer, solo por eso nunca más volverás a hablar, de hoy en adelante sólo podrás aullar para pedir y buscar tu alimento".

Con lo último que le quedaba de voz al coyote le dijo a la estrella, que la señora luna y las otras estrellas eran sus amigas y que todas las noches conversaban y la única reina del cielo nocturno era y seguirá siendo la señora luna, Nana-Cutzi.

"Pues debes saber miserable coyote que así como me ves de bonita también sé, ser cruel y muy cruel con los que me insultan, mi aparición en el cielo pronostíca un sinnúmero de calamidades y sufrimientos, a partir de mi, la vida en la tierra y en el cielo ya no será igual todo va a cambiar, para unas criaturas será su maldición, para otras será una bendición por que mi belleza no pasará desapercibida de ninguna manera, yo soy citlalmina (estrella con flechas)".


LOS ARRIEROS DE SAHUAYO

Los arrieros sahuayenses en su mayoría eran mestizos y blancos, hombres intrépidos y valientes que en sus largas caminatas tenían que enfrentarse con numerosas bandas de salteadores contribuyeron a poner los cimientos de la recia personalidad y fisonomía de Sahuayo.

Entre las familias que más se distinguieron en este oficio fueron los Montes, los Gutiérrez, los Yeo, los González, los Igareda, los Arceo, los Sánchez y otros. En el año de 1870 se realizó uno de esos viajes a la costa:  El día de la salida se citaron en la casa de un senor llamado Don José Maria. Y aún no apuntaba el alba cuando ya se veía una intensa actividad en el frente de dicha casa, la carga estaba ya empacada de antemano y consistía en calzado, artefactos de talabartería como sillas de montar, aparejos para las bestias y muchos objetos fabricados o producidos en la región. Otra parte de la carga consistía en provisiones para los arrieros, tales como maíz, frijol, cecina, queso, longaniza y chocolate.

Volviendo al inicio de este viaje ya cargadas las 20 o 30 mulas que formaban el atajo, se despidieron de sus familiares, hicieron la señal de la cruz y rezando una oración montaron sus caballos.
Don José María y su hermano iban armados con pistolas y machetes, los otros arrieros machetes y daga y algunos mosquetes ocultos en la carga; en esos momentos llegó Don José González con otro atajo ya listo y se formó la caravana pues como el camino era muy peligroso por las numerosas bandas de salteadores los arrieros formaban las famosas caravanas para enfrentarse con ellos.

La caminata duraba 2 meses aproximadamente y tomando el camino real o la brecha pasaban por Huarachita, Zamora, Purépero, Panindícuaro, Puruándiro, Huango, Indaparapeo, Zinapécuaro, Maravatío, Tlalpujagua, Atlacomulco, Jocotitlán , Itztlauaca, Temoaya, Lerma y seguían por los Estados de Morelos, Puebla, Oaxaca y Chiapas hasta llegar a Tapachula, pueblo situado en la costa del Pacífico cercano con la frontera de Guatemala…
…para luego pasar a las extensas selvas de los Estados de Oaxaca y Chiapas. En este Estado desarrollaban la mayor parte de sus actividades así como en algunos pueblos de Tabasco y Guatemala donde vendían las mercancías.

Después de trabajar en las fincas de café y cacao acarreando las cosechas del campo a la finca o de ésta a los puertos cercanos compraban cacao, tabaco, café, y otros productos y emprendían el viaje de regreso.
Así después de dos años o más que permanecían en aquellos lugares volvían los costeños a su casa a disfrutar con sus familias el dinero que con tantos trabajos habían adquirido.

La llegada de los arrieros: El día de la llegada era día de regocijo no solamente para sus familiares y amigos sino para todo el pueblo, pues en todos los lugares se comentaba la llegada de los arrieros, y empezaban las fiestas; si había en la casa un marrano cebado se mataba inmediatamente, si no lo había le manda un recado a un matancero para que les preparase uno o dos puercos de carne o desmantecados; se mataban varias gallinas o guajolotes, se invitaba a gran número de gentes y empezaba la fiesta la que se animaba con la orquesta de la localidad y un vino mezcal de muy buen gusto que se elaboraba en esta región.


EL PADRE SIN CABEZA DEL TEMPLO VIEJO DE IXTLAN

En el pueblo de Ixtlan de los Hervores se contaba una leyenda sobre un sacerdote que hace muchos anos vivia y daba misa en este pueblo. En el sitio que ahora se conoce como "el templo viejo", se dice que un dia que el padre caminaba y cuando pasaba bajo el campanario, de pronto la gran campana de la iglesia cayo sobre el y lo decapito. Desde entonces mucha gente asegura que ha visto la silueta sin cabeza del padre vagar por los alrededores del  "templo viejo".


EL TESORO DE CALTZONTZIN (ZACAPU)

Tzacapu era la ciudad sagrada del pueblo purépecha.Enorme e importante era el centro ceremonial que se alzaba sobre la cumbre del Uringuarapexo (La Crucita), donde según las crónicas se adoraba "a un ídolo principal al que llamaban Tupup-Achá", "el gran espíritu creador del universo", y y teniendo allí mismo al Sol "su casa del poniente", al que adoraban bajo la advocación de Querénda-Angápeti, "la peña que está levantada".  Alrededor de las construcciones sagradas, sa alzaban las casas de los sacerdotes, los baños de vapor, así como los palacios de los principales, entre los que destacaban aquellos cuyas ruinas hoy conocemos como "El Castillo de Caltzontzin", "El Palacio de la Reina" y "La Guatápera", albergue de las guanacha, jóvenes vírgenes consagradas a Tatá Huriata (el sol) y a Naná Cutzí (la luna). Desde esas épocas, la gente ha tenido por cierto que el rey y el Petáuti, supremo sacerdote, habían hecho construir varios túneles que conducián a Pátzcuaro y a Tzintzuntzan. Dan fuerza a esa creencia, el hecho de que tanto en Patzcuaro como en Tzintzuntzan se tiene por cierta la existencia de túneles que las unían entre sí y con Zacapu, haciendo mas corto el trayecto entre ellas. El túnel largo, duerme como una serpiente, pacífico, bajo las montañas y el lago. Así el rey podia admirar en el lago de Pátzcuaro la grandiosa obra de la madre naturaleza, extasiándose en el ocaso, cuando Xaratanga rielaba sobre las ondas apacibles del lago, o bien, podía observar aquí, en Zacapu, la salida del sol que asomaba tras la cumbre del Ziráte, para depositar sus primeros rayos sobre el disco de oro que ornaba lo alto del gigantesco cué dedicado a Curicaveri. El tiempo se deslizaba a su capricho mientras él admiraba la belleza natural del paisaje que le rodeaba, lo cual daba una gran paz a su alma. El rey guardaba sus tesoros y los de sus dioses en aquel enorme túnel cuya entrada mantenia en secreto y solo conocian el propio rey y el gran sacerdote. Sabido es que la conquista de Michoacán los extranjeros se mostraban crueles e implacables, destruyendolo todo en busca de saciar su desmedida codicia de oro y plata. Aquí todo fué destruido, pero se asegura que los tesoros reales y divinos no fueron entregados sino que se conservan escondidos ene ese túnel, cuya entrada, aquí no se a podido localizar. Tanto en Pátzcuaro como en Tzintzuntzan se han localizado entradas a túneles secretos, pero jamas ser humano alguno ha logrado avanzar mas alla de unos metros, por que el oxigeno se agota, aunque el túnel parece alargarse...¡y los tesoros no se han encontrado!. Hoy quedan aquí como huella de esta historia y como prueba de su existencia los palacios en ruinas...y la figura de un hombre atractivo y valeroso que por las noches se pasea por entre esas ruinas y que parece detenerse a observar la tranquilidad de este pequeño laguito que llamamos "la Zarcita", de cristalinas aguas que corren a los pies de majestuosos robles y sauces. Por cierto dicen que esa agua cristalina y pura de la Zarcita es sagrada, pues es regalo de Naná-erápperi (madre naturaleza) a los grandes dioses purépechas que tenian al Uriangarapexo por mansión, a cuyos pies brotan los manantiales. Esa agua de excedente calidad tiene un sabor muy especial, pues todo el mundo asegura que "es distinta" a las de otras partes. Aquí se dice y afirma que "quien toma agua de la Zarcita ya no se va de Zacapu y si se va, vuelve" por que extraña esa agua preciosa y deliciosa.


EL TECOLOTE, CELOSO GUARDIAN DE ZACAPU

La montaña más alta de este lugar es el cerro del Tecolote, cuya cumbre alcanza los 3,005 metros sobre el nivel del mar. El eco de su origen llega hasta nuestros días en el susurro del viento que corre, y nos cuenta que, cuando los purépechas llegaron a estas latitudes, a principios del siglo XII de nuestra era, venían guiados por Iré-Thicátame, su valeroso caudillo; Y que entonces el Tecolote no existía. En cuanto el príncipe vio este paisaje, quedo maravillado y tomó la determinación de aquí asentarse con su gente, ordeno de inmediato levantar una yácata y sobre ella un altar, en el que coloco a Curicaveri, su deidad tutelar y se encendió en su honor, para adorarle el fuego sagrado. Envió mensajeros al cacique de Naránxhan, Zirán-Zirán a quien exigió amistad y paz a cambio de que los naranjeños llevaran leña para el adoratorio de Curicaveri. Zirán-Zirán no solo accedió aceptando la sumisión, sino que además obsequió a Ire-Thicátame a su bellísima hija Pisperama “flor de maravilla”, a quien tomo como esposa y con quien procreo al primer Zacapense de que se tenga memoria, a Sicuir-Achá, “el señor vestido de pieles”. Un día Iré-Thicátame encontró junto a la hoguera a su hijo ¿qué haces?-- le pregunto. --estoy fabricando flechas para que tú y yo castiguemos a los de Naránxhan, por que han insultado a nuestros dioses, robando los venados que yo cacé. Pronto dieron alcance a los de Naránxhan. --¿Por qué se han apoderado de nuestra caza? Les previne que los venados son presas sagradas y que no deberíais tocarlas jamás, aunque fueseis mis hermanos!  Los de Naránxhan se arrojaron intempestivamente sobre padre e hijo, haciéndolos caer en tierra, a la vez que emprendían veloz huida. Poco después los de Naránxhan, acompañados por los guerreros, llegaron hasta la cabaña de Iré-Thicátame a quien retan, aprovechando que esta solo, pues Sicuir-Achá ha emprendido una correría para ejercitarse en la cacería. “Hoy venimos—le dicen—a saborear nuestra venganza”. Vengan—responde Iré-Thicátame—que mientras cuente con las flechas que con los dioses me han armado, seré invencible. Los aliados de los de Naránxhan llegaban más y más. Cuando disparó las dos últimas saetas sagradas, en ese instante cayó muerto el rey, pero no vencido. Pisperama lavó con sus lagrimas el cadáver de su amado esposo, lo colocó sobre el altar que levanto con amor y con llanto, lo cubrió con flores y con las flechas sagradas que arrancó de los cadáveres de sus enemigos, formó con ellas una gran pira a la que prendió fuego. Y cuenta la leyenda que aquella casa, con el altar y el cadáver de Iré-Thicátame fue creciendo y creciendo hasta formarse en elevado monte, él más alto de la región, en cuyas entrañas ardía el fuego y tronaba airado, convertido en volcán. La venganza de Sicuir-Achá que acabó con los de Naránxhan, aplacó la ira del volcán que cesó su actividad y se recostó a dormir. Los años han transcurrido, pero Iré-Thicátame, convertido en majestuoso monte, se mantiene vigilando, con celo amoroso, a su pueblo, el Tzacapu de Curicaveri. Su majestuosa presencia ha infundido siempre respeto y admiración.


LA BELLA DONCELLA DE LA LAGUNA DE ZACAPU

Esta laguna, hoy pequeña, abarcaba lo que ahora podemos apreciar sembrado en la Ciénega y donde eran islas Tarejero y Jauja, Cantabria entonces no existía, poco después de que fuera desecada la Laguna en el siglo XIX, todavía nuestra Laguna (la que quedo) tenia 3 veces las dimensiones que ahora tiene. En el Zacapu Prehispánico, se cuenta, hubo una historia de amor que dio alas a la Leyenda para llegar a nuestros días. Cuéntase que en el reino Purembe que tenía asientos en el malpaís negro, vivía una Doncella, hermosa como el rocío de la mañana y bella como la luna, que estaba enamorada de un príncipe de uno de los reinos cercanos que formaban el poderoso imperio de los Purépechas, el príncipe venía a visitarla todos los días, y disfrutaba largos ratos embelesados, paseando en canoa por las ondas de la hermosa y apacible laguna, desde donde contemplaban la salida radiante del padre sol o el ocaso que teñia de rojo el atardecer, o miraban extasiados el blanco vuelo de las garzas, o las ondas tranquilas de la propia laguna, o alguna flor acuática. Y con esos momentos de felicidad transcurría el tiempo, lento y tranquilo para los enamorados, pero un día los deberes de su jerarquía reclamaron al príncipe y este se alejo de la dulce doncella de Zacapu... Pasaban los días y el príncipe no volvía... La dulce y hermosa doncella, desesperada, desoyendo los consejos de su madre, decidió ir en busca de su príncipe amado. Se dirigió a la laguna, pasando por los sagrados Cúes del Uringuarapexo (La Crucita) y bajando a la orilla tomo una canoa para cruzar las aguas e ir en busca de su amado, pero la inexperiencia de la doncella hizo que la frágil embarcación se volcara y pereciera ahogada, perdiéndose para siempre su cuerpo, cubierto por el manto de las aguas. Bueno, pues se cuenta que por las noches aparece la doncella, más bella y radiante, que emerge del agua buscando a su príncipe, y que al no hallarlo, se lleva a algún hombre, al que seduce con su hermosura. Al sonar las doce de la noche, la fantasmal pero bella aparición surge de las aguas de la laguna y sube por las calles hasta la Plaza Cívica Morelos, corazón de la Ciudad, donde antiguamente era el mercado y a los jóvenes que encuentra los invita con irresistible voz a su casa, pidiéndoles que la sigan. Si alguno es seducido por la belleza de la joven doncella, como hipnotizado es atraído por ella, encaminándose hacia la laguna, donde entran en las aguas, fundiéndose en tierno abrazo, ahogándose inmediatamente el incauto galán. El hecho curioso de que año con año la laguna cobre mas de alguna víctima, sobre todo en los días de Semana Santa, ha despertado la creencia popular que nuestra laguna es mujer, por que se lleva en sus aguas “Puros Hombre” a quienes por cierto ha sido difícil rescatar, asegurándose que “Ella los quiere retener”.


LEYENDA DEL "CUERUDO" DE APTZINGAN

Las leyendas de jinetes sin cabeza, se han dado por todo el mundo a través de los años. Esta historia se remonta a los tiempos de la intervención francesa en México que todos conocemos, en la segunda mitad del siglo XIX. Un oficial francés perdió la cabeza de un certero tajo de machete, a manos de un « CUERUDO DE APATZINGÁN», fieros guerreros reconocidos en todo el país por su bravura y patriotismo. Después de la cruenta batalla en pleno llano, los invasores salieron huyendo abandonando el campo sembrado de cadáveres. Cuando los mexicanos enterraron a los franceses caídos, en una fosa común; nunca encontraron la cabeza del capitán de Napoleón III. Pasaron algunos años, la guerra había terminado. Fue entonces que los campesinos de la región, empezaron a escuchar al ponerse el Sol, el fragor de una batalla seguida de un pesado silencio. Después los coyotes aullaban inquietos, los perros de las cercanas rancherías ladraban furiosos presintiendo el advenimiento del mal; luego, el lejano galopar de un caballo que rápidamente se acercaba. Cuando el poderoso galope parecía un estruendo que retumbaba en las laderas, irrumpía la diabólica figura de un jinete sin cabeza, montando un imponente caballo negro y blandiendo una filosa espada. Los que lograron verlo, observaban estupefactos que el espectral jinete sin cabeza, vestía un ensangrentado uniforme de oficial del ejército de Intervención francés, en el que destacaba una corta capa roja que le volaba con el viento. El jinete estaba furioso, buscaba venganza y también su cabeza, decía la gente. Desde entonces hasta nuestros días, de generación en generación en esa región, la leyenda del jinete sin cabeza es conocida por todos. Se le atribuían algunas muertes en las que había supuestamente, decapitado campesinos que tuvieron la desdicha de encontrárselo, sobre todo en noches de luna llena. Desde luego también hay escépticos, estos sostienen que fueron crímenes comunes, en que él, o los mismos criminales, les cercenaron la cabeza para que culparan al famoso jinete y burlar así la acción de la justicia. Verdad o mentira, lo cierto es que las gentes del campo evitan pasar de noche por ese lugar de la famosa batalla. Menos cuando la luna está llena, que es entonces mucho más probable que se topen con la terrible visión. Dicen los campesinos que si es así, seguramente atacará a aquellos infortunados. Su radio de acción es de varios kilómetros a la redonda, partiendo del lugar donde le cortaron la cabeza, llegando a irrumpir a la media noche en varios pequeños poblados y rancherías cercanas. Es por eso que en las noches de luna llena o casi llena, la mayoría de los habitantes de la región prefieren encerrarse temprano en sus casas. No sería raro según cuentan, que se oyera a lo lejos el diabólico galopar que se acerca; hasta entrar como un torbellino por alguna de las calles del poblado, llegando al centro del mismo, donde se para repetidas veces el negro corcel en dos patas relinchando espantosamente. El jinete sin cabeza busca por todos lados en quién descargar su furia. También no ha faltado algún inocente valiente que le haya disparado a la infernal presencia, pero las balas desde luego no le afectan en nada. Así como entra sale dice la gente, hecho una furia, apagándose el estridente galopar en la lejanía, quedando solamente los ladridos furiosos de todos los perros del lugar. Los parroquianos que habían estado escuchando casi sin respirar, entonces se ponen a rezar para que el ente maligno no regrese. Se dice que cierta ocasión, en tiempos recientes, una muchacha originaria de una cercana ranchería que estudiaba en la ciudad, regresaba una tarde en compañía de tres amigas a pasar un fin de semana con su familia. Involuntariamente se les había hecho tarde, tomando el último camión de los llamados guajoloteros que las dejaría cerca de su casa, como a cuatro kilómetros. Cuando bajaron del viejo transporte, que prosiguió su camino repujando y levantando una gran tolvanera, ya el sol como un inmenso disco rojo, declinaba muy cerca de las montañas del Poniente para ocultarse. Las nubes, manchadas de un rojo pálido, enmarcaban el vuelo de parvadas de garzas que regresaban a pernoctar a sus nidos. El panorama del crepúsculo campirano era muy hermoso, pero también nostálgico y sobrecogedor, así les pareció a las cuatro amigas. El imponente silencio, sólo lo interrumpían los muchos pajarillos que buscaban acomodo en las ramas de los frondosos árboles. Las chicas no se inmutaron. Con la dinámica alegría que da la juventud, echaron a caminar con sus maletas en medio de bromas y chascarrillos. El campo es hermoso y saludable, la única que sentía una lejana inquietud era la muchacha anfitriona, como nativa del lugar, conocía todas las historias del jinete sin cabeza. De niña la impresionaron, pero ahora como universitaria no creía en eso, sin embargo la noche nunca deja de ser misteriosa y atemorizante; sobre todo en un lugar solitario. Cuando pasaban por el terreno de la legendaria batalla, se los comentó a sus amigas, ilustrándolas con lo que sabía. Desde luego, no les dijo nada del lado macabro. Estas se sintieron impresionadas, imaginando aquella batalla que aunque pequeña fue cruenta. En la región se sienten orgullosos de haber hecho correr a los franceses. El sol ya se había ocultado por completo. Las primeras sombras de la noche cubrían todo inexorablemente. La fauna cambiaba, así como los sonidos. Los tétricos cantos de los tecolotes y el raro…¡ssssh! De las lechuzas se hicieron presentes, también los monótonos grillos se incorporaron; en los arbustos se aparecían puntos rojos y amarillos que podrían ser ojos de conejos, liebres, tejones y tlacuaches. Así mismo, cientos de lucecillas que a veces sincronizadamente, se prendían y apagaban por todos lados. Eran luciérnagas que les recordaron a los arbolitos de navidad. Les faltaba la mitad del camino por recorrer. Una de las muchachas descubrió a sus espaldas la inmensa luna llena, que emergía majestuosa sobre la copa de los árboles afectada por el moribundo sol crepuscular, aparecía con un impresionante rojo anaranjado. De pronto, a lo lejos se escucharon disparos, voces y gritos, relinchar de caballos. Todas se miraron entre sí estupefactas, era el claro fragor de una batalla. Las tres chicas invitadas clavaron la mirada ansiosas en la lugareña, como esperando una explicación. Los ruidos habían cesado tan de repente como empezaron, y ahora todo era un pesado silencio que hasta los animalillos nocturnos enmudecieron. El aire estaba enrarecido. La muchacha no tuvo más remedio que contarles la leyenda del jinete sin cabeza, aunque les aseguró que sólo era eso, una leyenda… __¡ Pero! ¿Y esos ruidos?__ La interrogaron nerviosas __ ¡No sé! __ Les contestó ¬__Quizá sea un fenómeno de ecos. Por lo que sea… ¡Es mejor que apuremos el paso! __ Estuvieron de acuerdo y empezaron a caminar de prisa, agradecían a la luna ahora ya plateada, que iluminara la campiña con gran claridad. En compacto grupo, avanzaron rápidamente por un ancho camino flanqueado por grandes árboles en fila, formando con su follaje lo que parecía un gigantesco túnel. De repente… Se escucharon los lúgubres aullidos de varias manadas de coyotes. Los perros de la ya no tan lejana ranchería a donde iban, comenzaron a ladrar furiosos… Pero también un sonido apagado, imperceptible en un principio comenzaba a esclarecerse… Sí, no había duda…El galopar de un caballo se acercaba. Los cascos del animal imponentes, cada vez se oían más cerca… Un relinchido escalofriante rasgó el aire. Las muchachas voltearon asustadas y quedaron paralizadas de horror… Allá, donde empezaba el túnel de árboles, a la clara luz de la Luna, se delineaba impactante la negra figura del jinete sin cabeza, sobre el enorme corcel que se levantaba sobre sus poderosas patas traseras. Sintiendo que se les helaba la sangre en las venas, llenas de pánico echaron a correr gritando y dando traspiés. El furioso galopar se les acercaba rápidamente. La enorme y diabólica figura del jinete la veían ya casi encima de ellas. La chica del lugar que era la que más trataba de guardar la calma, gritó a todo pulmón. ___!Al suelo! ¡Tírense al suelo!__... Por terror y por instinto de conservación, se arrojaron al suelo boca abajo, cubriéndose la cabeza con las manos. El endemoniado jinete les pasó por encima tirando tajos con su espada, los cuales silbaban al rebanar el aire. Un poco más adelante se detuvo abruptamente, sacando chispas de las piedras… Resoplando y parándose nuevamente el negro caballo en dos patas, se dispuso a envestirlas otra vez. Las horrorizadas muchachas vieron impotentes como se les volvía a echar encima el acéfalo jinete, agitando la enorme espada que destellaba con la luna. Por segunda ocasión se tiraron al suelo, logrando eludir sus golpes y los cascos de la bestia milagrosamente una vez más. Los gritos eran histéricos, sabían que el próximo ataque sería fatal. El jinete negro se disponía a lanzarse por tercera ocasión, cuando un nuevo y poderoso galopar se acercaba con rapidez al lugar. Vieron que al comienzo del aparente túnel, se aproximaba también imponente e impresionante, otro jinete. Éste vestía de gamuza, con un paliacate rojo amarrado en la cabeza, no se le veía el rostro, el sombrero colgando a la espalda, montando un enorme cuaco alazán. En su brazo derecho, sostenía un impresionante machete costeño o de tierra caliente. La chica lugareña lo identificó inmediatamente __ ¡Dios mío! ¡Un Cuerudo!... ¡Un cuerudo de Apatzingán!__ El nuevo y fantasmagórico personaje, arremetió furioso contra el jinete sin cabeza, entablándose un increíble duelo de fantasmas. Era el mismo Cuerudo que en el siglo XIX, le arrancara la cabeza al invasor francés y que ahora quizá como un ángel guardián, acudía a salvar la vida de las inocentes muchachas. La pelea nuevamente se inclinó en favor del Cuerudo Michoacano, el satánico jinete sin cabeza salió huyendo, perseguido por su acérrimo enemigo. Las chicas estaban temblando por la fuerte impresión, una de ellas no dejaba de gritar, poco apoco se fue calmando. Reanudaron la marcha muy asustadas, pero dándole gracias a Dios por haberles mandado en su auxilio, al fiero y legendario guerrero michoacano. Dicen que ahora esa terrible pelea del más allá, se escucha frecuentemente rompiendo el silencio de la noche, y provocando el furioso ladrido de los perros… También hay quien jura haber visto en noche de luna llena, la altiva figura del «CUERUDO DE APATZINGÁN», patrullando los campos de la región. Aún así, la gente prefiere mejor no salir esas noches, pues el lejano galopar de un jinete que se acerca, puede ser de cualquiera de los dos fantasmas, y los perros les ladran por igual.


LEYENDA DEL LAGO DE ZIRAHUEN  

A 20 km de Patzcuaro, en el centro del estado de Michoacan, esta Zirahuen, comunidad de artesanos y rica gastronomia. Su hermoso lago del mismo nombre en el corazon de la meseta purepecha, rodeado de sitios ideales para el descanso y la recreacion, la convierten en excelente opcion para pasar dias inolvidables. Zirahuen quiere decir "espejo de los dioses", significado que explica la leyenda. Tras la caida de Tenochtitlan, entre los espanoles recien llegados a Michoacan, un capitan quedo prendado de la princesa Erendira < hija del rey purepecha Tangaxoan >, a quien rapto y escondio en un precioso valle envuelto por montanas. La bella mujer lloraba suplicando a sus dioses que la salvaran; los dioses del dia y la noche, Juriata y Jaratanga, le concedieron furia a sus lagrimas para con ellas formar un lago e hicieron de sus pies una cola de pez; convertida en sirena se salvo del sufrimiento y pudo huir de aquel extranjero. Los lugarenos cuentan que todavia vaga por esas aguas profundas y que a la vispera del amanecer emerge para encantar a los hombres de mal corazon.


LEYENDA DE LA PRINCESA ERENDIRA

Hubo en algun tiempo, un lugar donde el aire que se respiraba era limpio y donde se mirara se encontraba uno con hermosos paisajes, y aquellos que vinieron al comienzo de los tiempos se maravillaron con aquel lugar y vivieron ahi desde el comienzo de los tiempos e hicieron su ciudad junto a un gran lago. Otras culturas llamaron a este lugar MICHOACAN, que significa "Tierra de pescadores" y a sus habitantes michoacanos. Y vivieron ahi por largas generaciones, los michoacanos vivian en comunion con su entorno y desarrollaron su cultura, engrandeciendo su pais, construyendo dia a dia su ideologia. El tiempo paso, vinieron monarcas buenos y malos, guerras, hambres y tiempos de opulencia, y llegaron noticias con los mensajeros de la Tenochtitlan de como unos invasores venidos de tierras mas lejanas de donde el cielo y la tierra se hacen uno, se hablaba del terror de ver al imperio mas grande resquebrajarse frente a sus ojos, como el ejercito inigualable era vencido y la sangre de una de las culturas mas grandes estaba vertida sobre las ruinas que fueran la gran Tenochtitlan. Los jovenes michoacanos estaban dispuestos a luchar sin tregua y defender su suelo, el pais que les pertenecia, en donde los hombres eran libres y las aguilas volaban, mas de que servia un ejercito dispuesto a morir por su patria si el rey temblaba frente al enemigo. Tzimtzicha era considerado un monarca debil y cobarde, por esto la confusion reinaba en el pais, repetiria Tzimtzicha el error del debil Moctezuma y se rendiria frente a los invasores? o seguiria el ejemplo de Cuauhtemoc y los combatiria? Hernan Cortes habia oido hablar de las riquezas que habia en Michoacan y mando a sus mensajeros a hablar con el monarca michoacano, persuadiendolos a rendirse y reconocer al rey de Castilla. Tras realizar la mision que les fue encargada, los mensajeros regresaron con la respuesta de Tzimtzicha, quien ofrecia su amistad y obediencia a Hernan Cortes, y un cargamento de presentes para este, a cambio de un enorme perro lebrel propiedad de un espanol llamado Francisco Montano. En Michoacan se sentia en el ambiente la desolacion, la duda se reflejaba en todos los rostros, en los jovenes ardia el patriotismo, y los viejos estaban resignados, pues sabian que un rey como Tzimtzicha sin ambiciones los llevaria a un final catastrofico como el de los mexicanos. Pero enmedio de la confusion hubo una mujer por su coraje que guardaba dentro de si un amargo odio hacia los espanoles, esta era la hija de Timas, el principal consejero del rey. "Y la llamaron ERENDIRA, que significa risuena, pues su constante sonrisa imprimia un sello de malicia y burla". Muchos guerreros codiciaban a esa hermosa virgen morena, mas ninguno conseguia de ella mas que una sarcastica sonrisa, uno entre ellos, Nanuma, el jefe de todos los ejercitos estaba enamorado de ella, y la amaba con el amor mas puro, no solo porque fuera bella, sino por la gran inteligencia e ingenio de esta. Pero Erendira no amaba a nadie y esto era debido a que tenia un amor mas grande que cualquier otro, amaba los llanos, amaba las montanas de su MICHOACAN, amaba su aire y su cielo, sus lagos y campos, Nanuma le hablaba de amores: -Dime, porque no comprendes que soy quien mas te ama en el mundo?- Porque no quiero tener un dueno.- respondia la doncella con su sonrisa ironica. -Oh! siempre desdenosa, siempre con esa eterna sonrisa altiva en los labios-. Contestaba Nanuma. Mas como podia pertenecerle a alguien mas de lo que le pertenecia al viento y los arboles, para que jurarle a alguien un amor eterno si ya le habia jurado a su patria defenderla?, como entonces podia olvidarse de esa tierra que tanto amaba?. Dias despues un acontecimiento hizo olvidarse al pueblo de las dudas, aunque segun el pidecuario; ritual de los sacerdotes tarascos, no habia ninguna fiesta por esas fechas; se celebraria un acto solemne a Xaratanga, vengativa e inexorable diosa de la luna, en el gran templo. Llego entonces la hora que los Tarascos llaman "Ichantiro", la hora en que el sol desaparece debajo del horizonte, y la luna se levanto como un gran disco hasta llegar a su lugar debido y entonces se presento en todo su esplendor. Mientras, las quiringuas dejaban oir su melancolico canto. La gente se apinaba en silencio, cuando el rey y su comitiva hicieron su entrada y tomaron asiento, un sacerdote entro en el santuario. Un grito jamas oido antes desgarro el silencio de la noche, llenando los corazones de todos los presentes de terror, los discordantes alaridos resonaban intermitentemente. El sacerdote volvio a salir y le seguian 4 guerreros que llevaban atada a una bestia que jamas se habia visto en aquel pais, que infundia panico con sus endemoniados ojos y de cuyas fauces salia aquella voz tan aterradora que hiciera a la muchedumbre temblar. La fiera luchaba por liberarse, en sus ojos asomaba la ira y su hocico vertia espuma, cuando la luna ostentaba ya arriba del horizonte cesaron los ladridos y pusieronle los sacerdotes en la piedra de los sacrificios; el sacerdote palido saco su cuchillo labrado de obsidiana y jade, lo hundio en el pecho de la bestia y rapidamente saco su corazon. Erendira se volvio hacia Nanuma y le dijo: -Hoy es la bestia y manana seran los espanoles los que mueran asi! entonces yo sere tu esposa-. Nanuma dificilmente podia creer lo que habia escuchado. Erendira se encargo de infundir valor a las princesas y a los capitanes del ejercito burlandose de los espanoles, sembraba en cada persona que la escuchaba el patriotismo que ardia en su ser. En una ocasion que pudo hablar con Nanuma le dijo: -Tu eres el que derrotara al ejercito de los invasores, y cuando regreses victorioso, yo sere tu recompensa-. -Y si fallo?- pregunto el guerrero. -Ire a llorar sobre tu sepulcro y sembrare en tu yacata las mas hermosas flores de nuestros campos-. Esta idea hizo temblar a Nanuma. -No te preocupes entonces, que yo luchare hasta morir-. -No nos rendiremos, porque somos mas grandes y fuertes, No nos han protegido los dioses siempre? No vencimos con ingebio las dos veces que los mexicanos quisieron conquistar este pais? No es verdad acaso que Curicaueri al principio de los tiempos hizo al hombre de barro, mas este se desbarato al entrar al agua, no lo reconstruyo entonces de ceniza pero queriendo que tuviera mas consistencia, no formo a nuestros hombres de metal? No son tus guerreros de metal, Nanuma? No se convertiran en mujercitas al enfrentar a los invasores? No tengas piedad entonces Nanuma cuando estes alla en el campo de batalla, pues se que eres tu el mas valiente de los guerreros y llevaras a nuestro ejercito a triunfar sobre los invasores y resguardar la grandeza de nuestro imperio. Una manana marcharon las tropas del ejercito michoacano por las calles de Tzintzuntzan, a la vista de Tzimtzicha quien estaba inquieto por el resultado de la guerra que aquel ejercito estaba a punto de iniciar. Hernan Cortes envio a su ejercito a encontrarlos comandado por su mas valiente capitan: Cristobal de Olid. La guerra se desencadeno en la ciudad de Taximora que habia sido tomada por el ejercito purepecha, quienes caian valientemente frente al hierro del enemigo. Aquellos que no se sacrificaban en la lucha desigual quedaron mudos de espanto al oir los disparos de los espanoles y emprendieron una vergonzosa fuga para lograr su salvacion. Nanuma y otros nobles fueron los mensajeros de la vergonzosa derrota. Erendira decepcionada se volvio sin evitar que dos lagrimas se derramaran sobre sus mejillas. En vano quiso Nanuma hablar con Erendira. -Dime entonces que debia hacer?- -Morir!, los espanoles te ensenaran pronto el oficio de los hombres que no saben morir por su patria-. Timas hablo entonces a los hombres que lo rodeaban, y aquellos que estaban decididos a defender su patria hasta la muerte, juraron hacerlo y armandose de hondas y flechas fueron al templo, a las mujeres y a los ninos se les ordeno huir a los montes, mientras tanto ellos esperaban la venida de los  invasores. Cristobal de Olid y su ejercito entraron a la ciudad, mientras un millar de hombres comandados por Timas esperaban en el templo, Tzimtzicha se habia rendido ya ante Olid cuando el grito de guerra se oyo en toda la ciudad. Heroicamente lucharon Timas y los defensores del templo, mas el enemigo era por varios miles mas numeroso. Cristobal de Olid envio al combate a todas sus huestes que barrieron con todo lo que quedaba de los purepechas, algunos lograron escapar huyendo hacia el monte. El ejercito de Cristobal de Olid revisaba los cuerpos buscando cadavere de los espanoles. El manto de la oscuridad se fue disipando hasta lallegada de la luz, que dejaba ver la ruina. El suelo estaba tapizado de muertos en su mayoria de purepechas, junto con mexicanos y tlaxcaltecas que venian con los espanoles y los cadaveres de estos ultimos; habia llegado el ocaso de una de las culturas mas grandes de America, tras la muerte valiente de los michoacanos. Quizas en algun futuro, los descendientes de aquellos valientes hombres conocerian la razon por la que perdieron la vida por un pedazo de tierra donde vivian libres, quizas sabrian de la grandeza de MICHOACAN.


LEYENDA DEL LAGO DE CAMECUARO  (ZAMORA)

Cerca de Zamora hay un lago llamado Camecuaro. Se cuenta que hace mucho tiempo un senor de Espana vino a Mexico y mientras visitaba diferentes partes de Mexico se enamoro de una joven muy hermosa. Pasaron algunos meses y ese senor se fue a la guerra dejando a su amada sola en ese lugar. Luego de mucho tiempo el senor no regreso y la joven se dio cuenta de que ya no iba a regresar, asi que empezo a llorar hasta que se formo un lago muy cristalino. Desde ese momento algunos hombres afirman luego de estar a punto de ahogarse ver a una joven muy hermosa jalarlos de los pies hasta la profundidad del lago.

 

 

 


EL ALMA EN PENA DE DON JUAN  (MORELIA)

Se dice  que hace muchos anos en la epoca colonial de Mexico en Michoacan existia o existe un pueblo llamado "De los Urdiales", alli vivia el administrador de la Hacienda del Quinceo, este hombre era Don Juan de la Cadena Frigueros. Antes se usaba que muchos espanoles venian a Mexico a hacer fortuna, el era uno de ellos que, arruinado en su tierra natal, decidio  viajar a la Nueva Eapana (en ese entonces a Morelia Michoacan se le llamaba Valladolid) para tratar de recuperar lo perdido. Este hombre consiguio trabajo en calidad de administrador, por Don Pedro de la Coruna, conde de la Sierra Gorda. Don Pedro tenia una hija muy hermosa, a la que cuidaba como a la nin a de sus ojos. Ella no salia si no era en carro y solo asistia a los coros de la iglesia y a pocas tertulias. Quiso el destino entonces que el sr. don Juan de la Cadena pusiera sus ojos en ella, quedando locamente enamorado, pero como sus caudales ni su nobleza eran suficientes para pretenderla se dedico a tratar de conseguir dinero ya fuera de forma legal o no, el chiste era conseguirlo a como diera lugar y asi siendo rico hacerse merecedor de la mano de la hija de Don Pedro. Sembraba y cosechaba diversos productos que luego vendia mas caros en el mercado, criaba y cebaba ganado para sacar mas ganancia, cultivaba caballos arabes que habia traido de Espana y que en todas las ferias del pais vendia a los mejores precios. Prestaba dinero a redito bastante elevado, quedandose luego con los ranchos o las casas que servian de garantia, en caso de que la gente no le pudiera pagar lo que le habia prestado, pero lo peor de todo es que por mucho tiempo por esto o por aquello, habia rebajado en las rayas de los peones de la hacienda que administraba medio real. Al sr. Don Pedro le decia que aquel medio era un ahorro que cada peon queria hacer para casarse, curarse o satisfacer otra necesidad que a lo mejor se ofreciera. Y enseguida aquel dinero iba a dar a la usura. Finalmente Don Juan de la Cadena logro hacer una gran fortuna, grande en verdad, y fue entonces que se animo a pedir la mano de la hija de don Pedro. Esta le fue negada, lo que provoco en Don Juan una depresion tal que lo llevo a la muerte. Se die que desde entonces por las noches su alma pena gritando: "vengan por su medio", y asi se queda como una hora hasta desaparecer en lo que fuera su casa, y de vez en cuando en las noches es cuando se deja oir ese grito. Yo pienso que fue porque robo mucho para lograr lo que queria y al no lograrlo, lo que desea es regresar todo lo que se robo, de una u otra forma. Por supuesto nadie ha acudido a su llamado.


LEYENDA DE LA NOCHE DE MUERTOS  (PATZCUARO)

 El 1 y 2 de Noviembre en México se celebra a los Muertos, primero los Niños o los Santos Inocentes, y el segundo día las campanas suenan para nuestros antepasados. Cada región tiene su firma para ésta celebración Nacional, y el aire se llena de recuerdos y leyendas, que junto con los espíritus que vienen a visitarnos parece que se hiciera más denso. El ambiente otoñal, sopla su viento en las caras, como suave caricia, consoladora de todos los que aún vivimos, sobre las lágrimas ya secas por el tiempo. Así, llega ésta ocasión de preparar platillos especiales, esos que le gustaban a nuestros difuntos. Tiempo de comprar flores, dulces y velas para la ofrenda. Se va a misa, se reza para pedir por las almas que han partido. En ésta noche, aquellos nos recuerdan, y de un más allá desconocido, regresan a visitarnos para así mantener los lazos de amor renovados aún después de su partida. La va noche cayendo, los preparativos ya están listos, y mientras las sombras se alargan los fantasmas caminan levemente por todos los rincones de las ciudades y los poblados. Es momento de los recuerdos y de las leyendas como la que ahora les cuento: La historia viene de una época remota, donde las memorias se han desvanecido tras el paso inexorable de los años... en ese entonces como ahora, el lago de Pátzcuaro impresionaba por su belleza, de aguas limpias como cristales fundidos en un mundo de sueños. Hoy, el lago ha envejecido sin perder su encanto, y en sus islas, especialmente en Janitzio, sus construcciones de blancas paredes y de teja roja sobresalen del verdor de las plantas y el reflejo de las aguas. En éste escenario, en noche de muertos, los fantasmas salen de las aguas, viejos espíritus guardianes de tesoros y de amores. Se cuenta que llorosa se ve a una joven deambulando sin sentido por la zona, es la sombra de Mintzita, hija del Rey Tzintzicha, que busca caminando hacia el lago, que ya refleja la luna y las estrellas, a su príncipe amado, Itzihuapa, hijo de Taré, heredero de Janitzio. Locamente enamorados, no pudieron desposarse por la inesperada llegada de los conquistadores españoles. El fiero Nuño de Guzmán había aprisionado al Rey, padre de Mintzita. La princesa quiso rescatarlo ofreciéndole al malvado, el fabuloso tesoro oculto bajo las aguas entre las islas de Janitzio y Pacanda. Fue así como su amado fue llevado sobre las aguas para extraer el tan codiciado tesoro. Remaron hasta el punto exacto marcado por el reflejo de las constelaciones estelares, y mientras afanoso se empinaba, fue atrapado por veinte sombras de los remeros que lo escondieron bajo las aguas y fueron sumergidos con él. Itzihuapa quedó convertido en el vigésimo primer guardián de tan fantástica riqueza, y Mintzita dejó éste mundo esperando a la orilla del lago. Pero, en ésta noche en que los muertos regresan, ella camina hacia el lago, buscando con ojos de lágrimas para consolarse ante la imagen de su amado que de las sombras del lago surge, subiendo la empinada cuesta de la isla. Así los dos príncipes espectros Mintzita e Itzihuapa, se musitan palabras cariñosas mientras se miran a la luz de las llamas inciertas de los cirios. Se ocultan de las miradas indiscretas mientras las estrellas fulguran y el lago gime como un alma en pena.


LEYENDA DEL CERRO DE MARIANA  MISTERIOSA  (CARACUARO Y NOCUPETARO)

Michoacán, El mundo mágico de los paisajes carreteros, así como de los pequeños pueblos con los que cuenta nuestro estado, funda su principal riqueza en aquellas particulares historias que marcan un lugar por el resto de su existencia. Sin saber si son ciertas o no, al escucharlas nos trasladan a aquellas vivencias que los más viejos de sus habitantes suelen contarnos como vividas. Estamos hablando de las leyendas surgidas en los pueblos y regiones michoacanas, en este caso, en particular, de las leyendas más importantes del Cerro de Mariana, el cual en alguna ocasión fue víctima de los enfermos celos paternos por proteger a una pequeña jovencita con este nombre, celos que, a decir de los vecinos, acabó con los habitantes de dicho lugar. Y es que viajando por las cálidas regiones del sur de Michoacán, pasando por los pequeños pueblos de Nocupétaro y Carácuaro, los cuales aún parecen tener penetrada la presencia del modesto cura que llegó a ser el generalísimo Morelos, se tendrá que atravesar el camino conocido como Loma Larga, en donde desde cualquier punto se admira la imponencia del maravilloso Cerro de Mariana, una maravilla verdosa que muestra no sólo lo grandiosa que puede ser la naturaleza, sino toda la magia que hay detrás de las diversas leyendas que cuentan la historia de la pequeña Mariana. Según Eloy García, versador, cronista y cuentero -además de agricultor- avecinado en la sierra de Tacámbaro, se cuenta que en el Valle de Nocupétaro habitó, en alguna lejana época, el rey de los Chichimecas y Nahuatlacas, llamado Campincherán, quien vivía en una edificación gigantesca y rica ubicada en medio del valle. Este señor contaba con un duro carácter marcado por sus celos y tenía una sola hija llamada Marili, quien supuestamente contaba con una hermosura coronada por su preciosa cabellera que le cubría hasta sus tobillos. Un día el rey se encontraba próximo a asistir a una reunión con sus colegas los mexicas y los señores aztecas, y no sabía qué hacer con su hija mientras él estuviera fuera, ya que dudaba en llevarla consigo por miedo a que alguno de sus colegas pudiera enamorarla. Fue por esto que, no teniendo otra opción, buscó a su amigo el Satán, quien en otras ocasiones le había auxiliado. Como era de esperarse, y ante la belleza de la joven muchacha, el Satán no pudo decir que no a la petición del celoso padre que le pedía la cuidara y protegiera de los hombres durante su ausencia. El rey se fue confiado dejando sus pertenencias, entre ellas la joven heredera, en manos del diabólico espíritu de aquel cornudo personaje, quien se comprometió a cuidarla sin haberle pedido permiso a sus superiores para hacerlo. Al retirarse Campincherán, la preciosa dama pidió al Satán que se casara con ella: «Por los celos de mi padre nunca he conocido a ningún novio, ni siquiera un amigo. Ahora que él no se encuentra yo me siento enamoradísima y te ruego les pidas a tus superiores te dejen casar conmigo». El joven diablo corrió a poner piedras y lodo encima de las pertenencias que el rey le había encargado, esto, buscando protegerlas, y recostando a la muchacha encima de aquella pequeña montaña, solicitándole que no se moviera de ahí hasta su regreso. Cuando el diablo llegó con su superior, el diablo mayor, lo único que consiguió fue una paliza porque jamás permitiría que un diablo tuviera un suegro tan celoso como lo era Campincherán, y lo encerró bajo custodia para evitar que cometiera esa locura, razón por la cual nunca más volvió al lado de su princesa. Las piedras y el lodo que puso encima se convirtieron en lo que hoy es el Cerro de Mariana, quien sigue recostada esperando a su único amor para casarse, convertida en la verde naturaleza que muestra el cerro. En cuanto al padre, se cuenta que se volvió loco, convirtiéndose en un fuerte ventarrón que rodea el cerro en busca de su hija perdida. Por otro lado, Felipe E. Calvillo cuenta que un humilde indígena de Nocupétaro sostiene la versión de que en tiempos muy lejanos llegó al lugar la comarca del rico español Antonio X, quien como principal tesoro tenía una hija adolescente, la hermosísima y angelical Mariana, quien se enamoró de un apuesto doncel indio, viril y energético, resto de pasadas grandezas tarascas. Pero don Antonio no podía consentir el perder su gran tesoro, por lo que un 2 de mayo subió al cerro en donde se encontró al diablo y con un grito desesperado aseguró: «¡Primero muerta Mariana, y todos los que me rodean, que ella de hombre alguno…!», el demonio aseguró recoger ese grito y la insistencia de don Antonio para evitar que Mariana se casara. Al día siguiente, durante la Fiesta de la Santa Cruz, el novio de Mariana le ofrendó a la hermosa jovencita una pequeña cruz fabricada con el oro de sus antepasados como símbolo de la unión de una raza heroica con otra raza de talento y nobleza sin igual. En ese instante se produjo un cataclismo espantoso; el cerro se desgajaba en moles inmensas, una atmósfera de fuego invadió el ambiente haciendo que la vida cesara en un instante en muchas leguas a lo redondo. El diablo había cumplido la petición del celoso padre, «antes muertos que ver a Mariana casada». Se cuenta que sólo algunos de los habitantes salieron con vida para transmitir de generación en generación la noticia de este suceso tan raro y formidable. Hasta hoy se pueden ver los restos de la finca en la meseta del Cerro de San Antonio, que también lleva el nombre de Mariana, y se cuenta que cada 3 de mayo, en la fiesta de la Santa Cruz, se aparece una joven hermosísima entonando una triste canción y besando una pequeña cruz de oro que cuelga de su pecho. Existe una tercera historia contada por Nicanor Strozzi, quien asegura que después de aquel cataclismo Mariana regresa cada 3 de mayo para enamorar a algún ingenuo lugareño, quien hace caso a un sinfín de peticiones por parte de la princesa para conseguir su amor, y concluyendo los favores solicitados por la joven, la ve convertida en serpiente que busca ingresar a la tumba donde fue enterrada Mariana en el momento de su muerte. Nadie sabe si es verdad que Mariana regresa cada 3 de mayo o no, es más ni siquiera sabemos si realmente existió, lo que sí sabemos es que este tipo de historias se mantienen vivas gracias a la creencia en la magia que tienen los lugareños de estos lugares, magia que nos traslada a conocer vivencias que no necesariamente son reales pero que las adoptamos como nuestras y que dejarán siempre en nuestras memorias la duda sobre el verdadero origen del Cerro de Mariana.


LEYENDA DEL TRAJE DE LA MUJER MICHOACANA

La leyenda nos cuenta, que el traje de la mujer michoacana, nació del amor de la mujer llamada Mitzintha por el gran Caltzontzin, jefe de los Purépechas, quien fue forzado a permaner al lado de los españoles, que lo utilizaban como medio para gobernar en aquella zona, por este motivo, empezó Caltzontzin a frecuentar fiestas en donde tenía contacto con grandes damas españolas. Al observar a Mitzintha, que era desdeñada por su amado, Caltzontzin pensó que se debía a que ella no llevaba ningún traje como el que portaban las damas. Entonces decidió irse a las montañas, y allí, en su soledad, estuvo pensando cómo hacer un traje con el que llamara la atención de su amado. Así duró no se cuanto tiempo fabricando la tela desde hilar la lana y el algodón, y fue como creó el estilo de un traje que fue grandemente llamativo, amplio como los que llevan las señoras y utilizando lienzos y lienzos en la falda, supliendo la pedrería de las blusas con bordados de fino acabado multicolor. Dio fin a la obra que se propuso, y ataviada con él, adornado con collares también multicolores, fue en busca de su amado, pero cuando llegó al lugar en donde se encontraba el motivo de su inspiración, ya habia sido asesinado por los mismos españoles, quedando el traje michoacano como símbolo de la fidelidad de la mujer mexicana.

 

 

 


LEYENDA DEL CHIVO ENCANTADO  (PARACUARO)

Fue en el año de 1917 cuando un individuo de nombre Luis Gutiérrez alias El Chivo Encantado, tras un enfrentamiento con la gente del general Cenobio Moreno, de manera personal, con antorcha en mano, procedió a incendiar casa por casa la población de Parácuaro. De acuerdo a los datos que hemos obtenido de libros y la revista El Farol, describen al Chivo Encantado como un individuo por el que no se daba ni un cacahuate; era un tipo desaseado, complemente sucio, se dedicaba a matar cerdos, aves, tenía una tiendita sin chiste, casi vacía, continuamente se embriagaba y en ocasiones montaba un caballo flaco. Este individuo llegó a Parácuaro porque lo trajo un amigo de nombre José Vizcaíno, originario del estado de Jalisco, de quien se dice era una excelente persona, trabajadora, pero con muy mala fortuna. Se cuenta que en Parácuaro existen algunos hijos del Chivo Encantado, pero nadie se acuerda de él. En el libro Santo de palo, ¡pero milagroso! se menciona que Luis Gutiérrez, El Chivo Encantado, fue uno de los iniciadores de la revolución en Parácuaro. Vivió y trabajó en la Hacienda de Los Bancos, allá por los años 1913, en ese tiempo, propiedad del muy rico Silviano Hurtado. Años más tarde, El Chivo Encantado se convertiría en un revolucionario, pero sanguinario, pues lo consideran como un asesino, psicópata, temible de la muerte; gozaba viendo cómo brotaba la sangre de la yugular cuando colgaba a sus prisioneros; se consideraba un individuo terrible, pues disfrutaba violando a cuanta mujer le gustaba o se encontraba sola en los caminos o viviendas. En muchas ocasiones les pedía ayuda a sus secuaces que se las detuvieran y una vez cometida su fechoría, en la mayoría de las veces asesinaba a sus víctimas. Precisamente por la rivalidad que tenía El Chivo Encantado con Bonifacio y su hermano Cenobio Moreno, fue en el año de 1917 que El Chivo Encantado llegó con sus tropas a Parácuaro, mientras Bonifacio Moreno se encontraba en Uruapan. El Chivo se comunica con Bonifacio diciéndole "no vayas a venir a atacarme, porque te quemo tu pueblo y no dejo piedra sobre piedra". El Chivo Encantado hizo la finta de que salía para Apatzingán, pero zorro como era, se dio cuenta que la gente de Bonifacio había salido a todo galope para atacarlo. Se regresó y se enfrentó a Bonifacio Moreno que le arrimó una cueriza. El Chivo Encantado tras ser derrotado regresó a Parácuaro quemando casa por casa, personalmente, con una antorcha, una por una. Ese incendio acabó Parácuaro.


LEYENDA DE LA RODILLA DEL DIABLO  (URUAPAN)

Hace centenares de años sentía Uruapan la vida-feliz y quieta que le proporcionaba la fertilidad de su suelo. El río murmuraba su eterna canción a la sombra de los árboles que comenzaban a sentir los primeros frutos, las tierras vírgenes se cubrían de un manto de verdura salpicado de flores y las chozas -construidas al impulso del primer germen que el cristianismo imprimía en los habitantes, elevaban al cielo el humo de sus hoga res que velaban misteriosamente la tupida enredadera del inmenso bosque. Hubo un día, cuenta la leyenda, en que el Cupatitzio, dejó -de murmurar como antes, quedando seco el cauce y apagándose las Cristalinas ondas del torrente. Los verdes campos, sin agua y sin rocío, trocaron su verde por el triste amarillo de las hojas secas; y los árboles de las huertas, torcieron sus ramas dejando caer el fruto, sin color y sin savia, como lágrimas de inmensa desesperación. Todo era angustia, todo pena, todo ruegos y llanto. En la oscuridad de su celda, Fray Juan de San Miguel meditaba en la magnitud de aquella desgracia, dirigía sus ojos al cié lo en una suprema plegaría de angustia, y sus rodillas no dejaban de tocar la tierra, ni la disciplina dejaba de lacerar sus carnes. En un momento, inspirado por algún rayo divino penetró-a la iglesia, hizo que las campanas llamaran con su voz a los -indios y cuando estos llegaron presurosos ante el Fraile, miraron su semblante iluminador el augusto destello de la celestial esperanza. Poco después, en solemne procesión, era conducida por las calíes la imagen de la Virgen, custodiada por su corte de honor, de huananchecha y sacerdotes. Llegó la solemne comitiva al nacimiento del río, triste y seco como el ojo sin luz, oró Fray Juan por breves momentos, y tomando un poco de agua bendita, recio con ella las calcinadas rocas del cauce vacío. Cuenta la Leyenda que el suelo se sacudió entonces con un estremecimiento horrible; escuchóse un grito inmenso que repitió el eco a grandes distancias y del abismo surgió la figura de Satanas que, al encontrarse con la Virgen llena de flores y cubierta de incienso aromático, retrocedió espantado, chocando en una roca, que aun conserva la oquedad que dejará en ella, una -rodilla del príncipe de las tinieblas. Brotaron de nuevo las aguas; reverdecieron los campos, maduraron los frutos y renació la alegría. Desde entonces El Cupatitzio no deja de murmurar su eterna canción a la sombra de tupidos cafetales; mientras que en la enramada el viento preludia la eterna sinfonía de la naturaleza.


LEYENDA DEL NINO DEL CAMPANARIO (PAJACUARAN)

Se cuenta que a principios del siglo pasado  (hace cerca de 100 anos), habia en el pueblo de Pajacuaran un nino que ayudaba en la iglesia del pueblo haciendo sonar las campanas de la torre cuando habia misas y rosarios. En una ocasion y mientras hacia su trabajo, tuvo un accidente y cayo al vacio, perdiendo la vida. Con gran pesar,  todo el pueblo le lloro profundamente y no dejaron de rezar por el pequeno. Se dice que desde entonces el nino convertido en angel cuida celosamente la torre y sus campanas, y que permanecera alli hasta que otro nino pierda la vida en el campanario y tome el lugar que ocupa este angelito.


EL  NOVIAZGO ANTIGUO EN MICHOACAN

Se dice, pues, que hace muchos años, allá por el siglo pasado, los muchachos y las muchachas no se hacían novios como ahora, tan facilito. No crean, su trabajo les costaba hacerse novios. Cuando un muchacho le echaba el ojo a una muchacha y la quería para su novia, se iba al monte a rajar una carga de leña de la mejor, la iba escogiendo que estuviera bien seca, ardedora, gruesa, no barañitas; hacía con ella un tercio grande y bajaba a dejarlo en la puerta de la casa de la muchacha. Allí quedaba la leña todo el día, y si la muchacha pasaba la leña pa'dentro de la casa, era que sí lo quería, y ya quedaban de novios. Esa era la señal. Pero si la muchacha no cogía ningún leño, el muchacho tenía que ir a recoger el tercio y llevarlo, casa por casa, hasta encontrar a una muchacha que sí lo quisiera. Y luego, cuando ya eran novios, él tenía que hacer eso era para demostrar que sabía cumplir con sus deberes. La muchacha tenía la obligación de hacer un pantalón y una camisa, para ver que también cumpliría con sus deberes de casada.


 

LEYENDA DE LOS TLAHUALILES (SAHUAYO)

Esta leyenda habla de una batalla que se dio entre el pueblo nahua asentado en lo que ahora es Sahuayo y las huestes españolas de Nuño de Guzmán. Los nahuas armados con piedras, lanzas, macanas y flechas, estaban listos para enfrentar a aquel enemigo que los había estado asediando demasiado, sin embargo aquella batalla fue interrumpida un 25 de julio, por la fiesta de Santiago apóstol. Se levantó un altar y se ofició misa. Los nativos del lugar sorprendidos por lo que veían se rindieron de una manera pacífica, evitando una batalla cruenta. La otra versión nos dice que Nuño de Guzmán utilizó como estrategia militar un acto de fe, encomendándose al apóstol Santiago quien ya había ayudado y guiado a España a lo largo de su historia militar contra los moros. Esta lucha breve, casi sin resistencia terminó a favor de los españoles. Entonces cada 25 de julio se revive esta gloriosa batalla cuyo actor principal es más que nadie el "guerrero vencido", Tlahualil, es decir la representación de aquellos invencibles guerreros nahuas, que armados y portando su gallardo uniforme militar con un gran penacho defendieron su territorio, su identidad y su sangre. Una tercera versión de origen prehispánico podría explicar el origen y presencia de los Tlahualiles en Sahuayo y en esta fiesta especialmente. Probablemente el nombre Tlahualil es un derivado del nombre Tlahuicole, que fue un guerrero al servicio del imperio mexica, que peleó contra el señor de Siguangua en lo que ahora es Sahuayo. Ahora o característico de la fiesta del 25 de julio es el Tlahualil, algunos traducen la palabra como demonio o guerrero vencido, en este día el pueblo escenifica la batalla entre los caballeros de Santiago llamados mulitas, y los Tlahualiles.


 

LOS MUERTOS SE LEVANTAN (PATZCUARO)

Dicen que cada 2 de noviembre, los habitantes de Patzcuaro van al panteón a visitar a sus familiares muertos, les llevan comida y se quedan a dormir ahí y regresan a sus casa al día siguiente.  Cuentan que cuando los habitantes se duermen y después de un rato, ya que está bien oscuro, los muertos se empiezan a levantar y comienzan a comer la comida que sus familiares trajeron para ellos. Pero un día se despertaron varias personas y le preguntaron a un señor que iba pasando ¿qué hora era? y el señor contestó con una voz muy rara que no traía reloj y siguió caminando hacia una tumba, y cuando llegó desapareció, todos quedaron sorprendidos e inmediatamente se acostaron y trataron de dormir.Ahora dicen que cada 2 de noviembre, la gente lleva la misma tradición, pero cuando anochece la gente finge dormir para poder ver a los muertos.


 LA BARRANCA DEL DIABLO (TIERRA CALIENTE)

Ja, ja, ja!  Se escuchan las tenebrosas risas que salen de aquella profunda barranca solitaria. Alguien escucha y acelera lo más que puede su vehículo y debido a esto hay muchos accidentes en la carretera que va de Uruapan a Apatzingán, Michoacán. El demonio permanece en el fondo de todas las barrancas custodiado por San Pedro para que no salga a realizar daño a las personas que pasan por esos lugares. Esto sucede a raíz de una batalla librada cerca de la barranca que le pusieron el nombre de “La Barranca del Diablo”.
Se cuenta que el demonio se la pasaba haciendo maldades y que San pedro quiso darle un escarmiento y lo buscó afanosamente hasta que lo encontró y empezó la lucha del bien contra el mal.
Se dice que Satanás se encuentra más arraigado en las regiones de “ Tierra caliente”, debido a que él soporta más el calor que el frío. Fue así como San Pedro, se lo encontró cerca de Lombardía y éste al percatarse de que san Pedro lo seguía corrió y se fue arrinconando y al irlo alcanzando cayo al fondo del barranco que te estoy comentando. Sanpedro, al pretender alcanzarlo, saltó y sus sandalias quedaron grabadas en una como especie de barda que se mira al pasar por la carretera a un lado de un puente que se encuentra saliendo de Lombardía.
El Demonio pretende salir de ese lugar y cuando se encuentra más furioso, éste lanza grandes llamaradas que hacen que el calor de aquella región sea insoportable. A veces este quemante calor hace que los autos se calienten y algunos se llegan a quemar porque el aliento lanzado por Satanás es muy fuerte.
Las llamaradas que salen de aquella barranca asemejan la cara espantosa del Demonio y de noche se nota más este espeluznate espectáculo.
El Demonio le juró a San Pedro que secaría poco a poco toda aquella región hasta donde alcanzara lo cálido del aliento de su fétida boca.
Este insoportable calor se extiende por distintos rumbos michoacanos: Carácuaro, Huetamo, Churumuco, Huacana, Apatzingán, Turicato, Puruarán y otros.